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“Los centros de día no se conocen y es una pena porque las personas suelen acudir tarde”

El envejecimiento de la población es un hecho al que toda la sociedad debe hacerle frente. Las personas de la tercera edad no sólo necesitan cuidar sólo de su salud física sino también la emocional y cognitiva.Bajo esta premisa trabajan en el Centro de día para mayores de Seixedo. Así lo explica Isabel Pereira Gil directora y gerocultora del mismo. Mantener su autonomía es uno de los principales objetivos pues como dice, “cuanto más autónomos sean mayor calidad de vida tendrán”.

¿Cuál es el momento para acudir al centro de día? Soy partidaria de que cuando dejan de hacer actividades, no estén en casa porque el deterioro es muy rápido. Se trata de generaciones que casi no han tenido tiempo libre. Comenzaban a trabajar desde la infancia y, ahora, no saben qué hacer con su tiempo. Cuando el mayor no quiere levantarse de cama o está deseando que sean las 9 para cenar e ir a dormir, hay que plantearse buscar alguna actividad.  Si están bien pueden acudir a un centro cívico y si hay un deterioro cognitivo pueden acudir a un centro de día. Los centros de día no se conocen y es una pena porque las personas suelen acudir tarde. Cuanto antes se acuda mejor será la adaptación y más se puede ralentizar el deterioro tanto cognitivo como físico. En el centro de día tienen vigilancia y actividades que les permiten mantener su autonomía y fomentarla.  Cuanto más autónomos sean mayor calidad de vida tendrán.

¿Esto puede tener repercusiones en el aspecto emocional? Sí. El tiempo de los mayores es muchísimo más largo porque no saben qué hacer y eso acaba provocando depresiones, mucha dependencia, se autosugestionan con que están muy enfermos, que no pueden… La mayoría de las veces cuando solicitan ayuda para levantarse es sólo una ayuda emocional, no física. Necesitan que alguien les anime a hacerlo. Están cansados y llevan toda la vida peleando.

¿Cómo suelen reaccionar cuando son conscientes de una pérdida de autonomía? Hay de todo pero cuando se dan cuenta de que no tienen la fuerza emocional que tenían sobre sus hijos (cambian de dar consejos a recibirlos) o no tienen fuerza física, la mayoría de los mayores lo enfocan con enfados y evitan la conversación. Es una manera de defenderse. Si cognitivamente no hay un problema grave, siguen siendo la misma persona con su carácter y forma de ser. No se puede abusar del no ni llevarles la contraria para todo. Hay que usar la autoridad con cosas importantes como la medicación pero no con cosas superfluas. No tienen que hacer lo que tú dices si no que hay que intentar convencerles de hacer las cosas que son beneficiosas para ellos.

¿En el centro se hace una evaluación individual? Sí, aproximadamente a los 15 o 30 días de comenzar. Se hace una valoración y se adaptan las actividades.  Son actividades grupales para que no se sientan distintos pero muy individualizadas. Las revisiones de las valoraciones se hacen cada seis meses o cada año. La ventaja de este sitio es que es tiene una capacidad pequeña por lo que la calidad de atención individualizada es muy alta. Habitualmente, como máximo somos 15 usuarios y 3 cuidadoras.

¿Qué tipo de actividades se realizan? Todos los días por la mañana viene una Terapeuta Ocupacional con la que hacen estimulación cognitiva. Todas las terapias y actividades están orientadas a que no pierdan las facultades que tienen y a ejercitar el cerebro. Por la tarde, tenemos actividades de animación con una Monitora de ocio y tiempo libre. No se obliga a que hagan nada que no quieran pero se les anima a que participen. Además no somos rígidas en ese aspecto, si están habladores, nos adaptamos a su día. No se trata sólo de las actividades planeadas, hablar con otras personas de su misma edad, interactuar y relacionarse les ayuda también con su autoestima.

¿Tiene repercusión también en el apartado físico? Sí, sólo el hecho de acudir al centro hace que se retrase mucho el deterioro físico. Si están en casa muchas veces van del sofá a la cama. El hecho de tener unas rutinas: levantarse, asearse, desayunar… les ayuda a mantener su día ocupado, mantener la autonomía en actividades básicas y mejoran su cuidado personal.

¿Cuáles son los horarios del centro? Nosotras estamos de 9 a 20 horas, de lunes a viernes. Sin embargo, no recomendamos que los usuarios estén más de ocho horas aunque, obviamente, hay casos que por fuerza mayor tienen que estar más tiempo. Tenemos tarifas según horas y dejamos que escojan el horario de entrada y salida teniendo en cuenta que para ellos es mucho mejor una rutina aunque siempre con cierta flexibilidad.

Ofrecéis también las comidas… Sí, las comidas son hechas aquí en base a las dietas pautadas para cada persona y bajo supervisión de la nutricionista. El hecho de hacerlas aquí es para que vieran que nos encargamos de su comida, que pueden entrar a la cocina y sientan que esto es como estar en su casa con unas personas que los atienden y cuidan. Respecto a los tratamientos también tenemos todos los protocolos necesarios y si hay que mantener una vigilancia nosotras nos encargamos de todo. En caso de que necesiten curas del Centro de Salud, también pueden acudir a realizárselas aquí en lugar de acudir al centro o tener que permanecer una persona con ellos en casa.

¿Cómo se toman las familias que su allegado acuda a un centro de día? Siempre preguntan cuánto tiempo tardará en adaptarse su familiar pero las familias tardan casi más que el usuario en adaptarse. En ocasiones, sienten una parte de culpa por dejarlo aquí hasta que son conscientes de que están bien y notan una mejoría en su familiar. Durante el tiempo que están aquí pueden llamarlos sin problema, a ellos o a nosotras y les atendemos con total normalidad.

¿El respiro familiar es importante? Sí. Un cuidador o cuidadora estresada, agobiada y cansada no realiza igual el trabajo. No hay la visión de que una persona que cuida a un mayor en casa esté realizando un trabajo pero sí lo eso. Todo el mundo necesita un rato para sí mismo y con esto se mejora la conversación, el cuidado, se toma con otra tranquilidad… Nosotras también hablamos con los cuidadores para que desahoguen y se marchen para casa más tranquilos. Esos cinco minutos que dedicas al cuidador le ayudan a irse más relajado y a desconectar. Con la tranquilidad que supone además estar en el trabajo y no estar pensando en tu mayor. Si desconectas del trabajo cuando llegas a casa también es importante al revés.

 

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