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“Con el huerto ecológico encontré mi pasión y me dio las grandes ilusiones de mi vida”

La agricultura ecológica está en auge. Hay muchas personas que quieren adoptar una filosofía de vida mucho más respetuosa con su entorno. Yago Garabal tomó este camino en el 2009 con la creación de su huerto ecológico y su objetivo es conseguir que cada vez más gente se anime a crear su propio huerto.

En 2009 comienzas con el huerto ecológico, ¿cómo te cambió la vida?  Siempre había tenido la ilusión y las ganas de tenerlo porque  siempre me gustó la cocina y quería conocer la sensación de cultivar tus propios alimentos libres de tóxicos. En 2009 tuve la posibilidad de crear el huerto y comencé sin conocimientos previos.  A los pocos meses, decidimos hacer una casita al lado del huerto y ya llevamos siete años aquí. Nos abrió los ojos para ver esa posibilidad de vivir al lado de la playa y estar en contacto con la tierra y la naturaleza.  Con el huerto ecológico encontré mi pasión y me dio las grandes ilusiones de mi vida, vivir cerca de la playa, tener un hogar, crear una familia y tener perros.

¿Cómo fue la evolución desde ese 2009? Al año siguiente pudimos comer ya cosas del huerto aunque había alguna que se daba mal pero tenía muy claro que nunca iba a usar tóxicos. En el 2011 las cosas no iban tan bien, tuve plagas y enfermedades en el huerto y hubo un momento clave en el que estuve a punto de abandonar. Sin embargo, me puse a investigar y a estudiar, y en el 2012 comencé con un método muy educativo que se basaba en cuatro frases: mínimo espacio, mantenimiento y consumo de agua y máxima productividad. Delimité los bancales, aprendí asociaciones de cultivos y a crear una biodiversidad  que es lo que hay que hacer. Desde ese 2012 no he tenido apenas plagas y me enganché totalmente.

A raíz de esto decides convertirte en asesor y creador de huertos ecológicos, ¿cómo surge? En 2016 tuve la oportunidad de realizar un curso de agricultura ecológica en Arteixo con la ONG Ecos do Sur e hicimos también un huerto en Coruña como terapia para mujeres víctimas de violencia de género e inmigrantes. Un psicólogo se encargaba también del seguimiento y los resultados fueron increíbles.  Ahí nace el proyecto personal y me tomo en serio el asesorar a la gente que se quiera iniciar en agricultura ecológica. Ser como un guía y trasladar todos mis conocimientos a esa gente que tienen la ilusión que yo tenía en el 2009. Uno de mis objetivos es intentar crear el mayor número de huertos ecológicos en el entorno en que vivo para que nuestros hijos vivan en un lugar mejor.

¿Se enseña a la infancia estos contenidos respetuosos con el medio ambiente? Hoy en día los colegios apuestan por esto. Estamos comenzado con un huerto en el Ponte dos Brozos. El primer paso es enseñarle al profesorado para que lo trasladen al alumnado. El huerto lo veo como un área multidisciplinar donde trabajar desde los nombres en inglés de las plantas a calcular el área de los bancales en matemáticas. Sirve también para que los niños tengan ese contacto con la tierra y la naturaleza, que sepan de donde vienen los alimentos les anima también a comer de todo. Y enseñar a los niños uno de los valores más importante: el respeto. No sólo hacia los animales y la naturaleza sino hacia otras personas. Si queremos salvar el futuro de este planeta tenemos que educarlos en esto.

¿Ves más interés de la sociedad por la sostenibilidad y cuidado del medio ambiente? Sí, está evolucionando muchísimo. Hay un aumento de tiendas ecológicas, información en internet, en colegios… Pero para que esto crezca más, tienen que implicarse los que nos gobiernan. Los ayuntamientos podrían tener  tierra s de acceso para la ciudadanía. Estoy convencido que una de las fuentes de trabajo va a ser por ahí. Hoy en día si quieres comer ecológico, los precios son elevados porque no se está siendo muy ecológico ya que los productos viajan muchos quilómetros. Los ayuntamientos tienen que apostar por crear entorno a los pueblos esa telaraña de huertos ecológicos que darán puestos de trabajo, que permitirán abastecer a su pueblo de productos ecológicos de km 0 que permitirían también reducir los precios.

 

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